3 lágrimas de las chiquitas quieren caerse del ojo izquierdo. Luego de reunirse en el borde del párpado inferior gracias a una deformación facial que terminó en puchero, fue inevitable que terminaran en esa posición tan amenazante para su existencia. Preocupadas, piensan en su futuro inmediato que es algo así como cuestión de 4 segundos y un poquito de milésimas si el párpado superior decide bajar obedeciendo al parpadeo más o menos lento de un llanto calmado.
Podrían terminar estrelladas en el piso, partidas en muchos pedacitos y un poquito regadas, o podrían salir caminando con calma por la mejilla e ir rodando hasta desaparecerse en un pliegue del cuello… o de pronto incluso antes de caer podría pasar un pañuelo o en su defecto un dedo ansioso que se las llevara más rápido de lo pensado montadas en su superficie. Tantos posibles caminos, tan poco tiempo, la vida de una lágrima no es tan fácil como parece.
4 segundos, 37 milésimas, no pasa nada. 5 segundos, no pasa nada. 6 segundos!! No pasa nada!!
Creo que tengo los ojos secos…sin haberme dado cuenta las lágrimas ya no existen, se fueron escondiendo de a poquitos hasta acostarse completamente otra vez en el ojo mientras estuve pensando todas estas cosas y me olvidé de seguir llorando. “Mejor escriba en vez de estar llorando”, creo que después de todo el consejo no fue tan inútil.